lunes, 21 de septiembre de 2015

Enigmas IV (Por los suelos)

Acostumbrados a observar con detenimiento cuanto acontece mientras deambulamos por nuestra querida ciudad hispalense, hay veces, justo es de reconocer, que preferimos elevar vista para disfrutar de sus maravillas y monumentos.

Sin embargo, no ha mucho, tuvimos casi que apartar un extraño objeto del suelo, allá por la collación de San Vicente, pues corríamos riesgo severo de dar buen trompicón y dar con nuestros huesos sobre la calzada. Tratábase de extraño rótulo, roto en su mayor parte, que mostraba lo que parecían extrañas fórmulas o conjuros, más propias de nigromante o hechicero que de otra cosa, y que a buen seguro procederían del desalojo por el Santo Oficio de casa de gentes dadas a ensalmos y sortilegios.


No lejos de allí, alguien había pintado sobre el pavimento de granito un extraño círculo en color amarillo, que nos causó, sin saber a ciencia cierta por qué, rara desazón en el ánimo, y sin que hayamos discernido qué uso puede tener tal señal, ¿caerá sobre ella algún proyectil artillero? ¿es, acaso, marca para fechorías de facinerosos? 

Rogamos al paciente lector nos proporcione socorro en este caso, pues, además, hemos comprobado, no sin cierta prevención, que aquestos redondeles amarillos proliferan y abundan en otras vías...

lunes, 7 de septiembre de 2015

Sin plaza.-

Llamada habitualmente como Plaza, dicen que la de San Quintín, no lejos de la parroquial de Santa Catalina o de San Pedro, y próxima al exconvento de agustinas de la Paz, tomó ese nombre no por la célebre batalla habida en 1557 en la que los viejos Tercios españoles masacraron a las tropas galas, sino por el Barón de ese nombre, quien en el siglo XVIII construyó residencia palaciega en aquel lugar, siendo conocida por ese nombre desde al menos, que se sepa, 1868. 



Nominada como Plaza, aunque con escaso merecimiento todo hay que decirlo, en años recientes ha visto como desaparecía el colegio de las Carmelitas y se construían sobre su solar modernos edificios de viviendas, de modo que aunque nos de cierta pena, no es menos cierto que al haberla rotulado de nuevo como Barreduela quizá se haga justicia con esta calle, conservando,  al menos, el nombre del antedicho Barón.