lunes, 27 de febrero de 2012

A mucha honra.-

Aficionados a Vexilología, o ciencia que estudia banderas y pendones (en buen sentido de palabra), llamónos la atención, apenas retornamos a este Siglo en breve hará un año, cómo de muchas balconadas pendían curiosas enseñas desconocidas para nos. En una dellas reconocimos, expertos peritos como presumimos de ser, armas de Castilla, León y de otros reinos, por que supusimos tratábase de enseña patria, como a posteriori confirmamos y que tratábase de creación novísima de la décimo octava centuria.

Empero, contemplamos cómo en otra enseña, en trío de idénticas franjas en sinople, plata y sinople (o verde, blanco y verde en román paladino), campeaba descollante Hércules Invicto domeñando pareja de felinos leones. Como podrá comprender quien lea estos pliegos, inquirimos sobre tales asuntos y se nos dijo que constituían colores de “Andalucía” y que si la enseña nacional es reciente, novísima puede calificarse aquesta otra, pues es su data de 1918 y resultó creada en tierras rondeñas inspirada por cierto escribano de Casares apellidado Infante y con trágico final.  

Recordamos entonces cómo ya en 1641 el Duque de Medina Sidonia pretendió, merced a conjura, coronarse Rey de tal tierra, siendo descubierto por el todopoderoso Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, familiar suyo y Valido de Felipe IV (que Dios guarde); llamado a la Corte, Medina Sidonia logró perdón real, sin olvidar que Olivares (siempre celoso de honra familiar) coméntole que “no es imposible que la reputación de Vuestra Excelencia padezca sin quiebra de la mía”. Peor fortuna corrió otro conjurado, Marqués de Ayamonte a la sazón, quien concluyó sus días recluido y medio loco encerrado en fortaleza.

Desechada, pues, dicha conjura por su sonoro fracaso, dedujimos haciendo gala de suma inocencia, que aquesta autónoma Andalucía de hogaño poco tiene que ver con aquella. De modo que la de agora adórnase con bendiciones y dineros de la Corte y cuéntannos laboran en pro della no pocos gobernantes, escribientes, gestores, consejeros, funcionarios y burócratas. Lujosos palacios y antiguos hospitales remozados acogen sesudos debates, dónde tómanse graves decisiones siempre por el bienestar de los ciudadanos. No hay, nos dicen, por tanto, sitio para cabildeos ni confabulaciones.

Quiera el Creador que aquestos crudos tiempos en que escasean trabajos y optimismos iluminen afanes de políticos sean del jaez que sean, y no hay en ello diferencia, pues probado resulta, afirmaba Diego de Saavedra Fajardo, que todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que verdad parezca, disimulando engaño y disfrazando designios.

No quebremos pues andaluza reputación, que quebraremos, por ende, la nuestra.








miércoles, 22 de febrero de 2012

Ceniza.-

"Memento Homo, Quia Pulvis Es, Et Pulverem Reventeris..."

 Será aquesta Cuadragésima, a buen seguro, tránsito extraordinario para no pocos que aguardan días mayores. Dado que, devotamente, acudíamos cada año a que cenizas impusiérannos sobre nuestra pobre frente pecadora, sabedores que se nos diría, una vez más, que polvo éramos y en polvo convertiríamosnos, no dejaremos por ello tan piadosa y humilde costumbre, máxime cuando el Creador nos invita a conversión profunda, enderezar senda y practicar limosna.


Ayunos severos y pesadas abstinencias de carne en viernes acompañaban la Cuarentena, cerrábanse teatros y lupanares (con gran disgusto por parte nuestra, en lo tocante a los primeros, vive Dios), siendo que muchos pasaban horas escuchando prédicas y sermones, mientras clerecía no daba abasto con confesiones y penitencias. Oír homilías era pasatiempo asaz frecuente, y en torno a púlpitos congregábase tropel de fieles ansioso, doliente por sus pecados y ansioso por alcanzar salvación.

Duda no hay que hogaño ni proliferan tremendos sermones ni agólpanse contritos devotos cabe púlpitos, pues no falta quien afirme que aquestos tiempos han trocado púlpitos de mármol o herraje por modernas máquinas desde las que pastorear rebaño, que bobaliconamente asiente y sigue dictados para casi todo.


Mas como dijo aquel, la memoria escoge camino corto para herirnos y serán estas semanas de vísperas ocasión para revivir sensaciones, recuperar viejos hábitos, resucitar buenas costumbres y, por qué no, renovar desde ánimos enfriados hasta prendas desgastadas. Incluso no faltará quien se entregue desaforadamente a prácticas vinculadas a pebeteros de incienso, sonidos de tambores o cornetas, anhelantes semanasanteros que tras pertinaces precipitaciones del pasado año cuentan excitados cuanto resta.




Quede para otra ocasión mencionar cómo en aquestos severos tiempos habría que imponer duras penitencias a no pocos, por sus desmanes y corruptelas, y aquí que cada cual haga de su capa sayo e añada a quien plazca, que a fin de cuentas entra mos en tiempos de conversión y perdón.


 

viernes, 17 de febrero de 2012

Correa.-

"La música compone los ánimos descompuestos
y alivia los trabajos que nacen del espíritu. "
Miguel de Cervantes Saavedra.
 

Cenceño e irascible, de genio vivo e inquieto, tuvimos ocasión de platicar con él en no pocas ocasiones, las más de las veces sobre asuntos del clero, con el que sostenía pleitos a menudo por un quítame allá esas pajas. Fue su gracia Francisco Correa de Arauxo y en aqueste pliego ocuparémonos de cómo su vida fue.
Nacido de padre botijero y bautizado en la parroquial de San Martín allá por 1584, fue ordenado clérigo e instituido, apenas mozo, como organista del segundo templo en primacía de la ciudad, dónde destacó tanto por su esclarecido talento como por sus arrebatos de ira, pecado harto frecuente entre genios y virtuosos seguidores de la Musa Euterpe.


Experto compositor, supo como pocos aunar tuberías, trompeterías y tientos de tonos diversos, conjugando todo su saber en sesudo volumen titulado “Facultad Orgánica” que publicó en 1626, considerándose por ello diestro intérprete y lúcido instrumentista, lo que valióle halagos y alabanzas.


Mas como del dicho al hecho dista no poco trecho, quiso la Providencia que cada vez que hubiera vacante de organista en la ciudad o en otro lugar, nunca pudiera gozar della, languideciendo en la Colegial del Salvador y agriándosele de tal manera el carácter que el 8 de septiembre de 1630 padeció tal ataque colérico que al decir de las crónicas: “fue tanto el escándalo que el susodicho causó y lo que el pueblo alborotóse y escandalizase que en gran rato de tiempo no se pudo proseguir con los oficios divinos”, dando los huesos del iracundo organista en cárcel arzobispal y comenzando nuevo pleito, otro más, por la posesión de las llaves del órgano colegial.


Estimado lector, si entrases agora en el Salvador (eso sí, provisto de cedulilla nacional de identidad si no deseáis que os aflojen la bolsa) comprobarás, a ciencia cierta, que sobre airosa tribuna, a los pies del restaurado templo, hállase potente órgano, mas desdichadamente, cuéntannos, hállase huero e sin uso; mas aunque en él reparéis y penséis que sus registros y teclados fueron tentados por Correa de Arauxo, deshaced tal pensamiento, que pieza posterior es, construida en la décimo octava centuria.


Si acaso aún pretendéis encontrar restos de aquel primigenio órgano, encaminad vuestros pasos al jesuítico templo de la Anunciación, cabe la Encarnación, y en su coro hallaréis todavía parte de aquel histórico instrumento, piedra angular sobre la que construyóse prestigio y fama de quien fue dado en llamar (pese a sus berrinches) “El Bach español” y que pasó a mejor vida en 1654 en la ciudad de Segovia ocupando, al fin, plaza de organista en su Catedral.





sábado, 11 de febrero de 2012

Al baño.-


“La limpieza es la mitad de la fe” (Proverbio árabe)

Fue Galeno, sabio doctor heleno de feliz memoria, quien afirmaba allá por tiempos del romano emperador Marco Aurelio que inicial baño en seco, de vapor, tendría como misión calentar y fundir materias nocivas del cuerpo y limpiar piel de impurezas y desigualdades, quienes serían expulsadas con el fuerte sudor provocado, item más, que baño de agua muy caliente limpiaría epidérmicos resquicios, penetrando por limpios poros y devolviendo una pura humedad a partes sólidas del cuerpo (carne y huesos) en sustitución del humor sudado, concluyendo su conseja indicando que baño posterior con agua fría, refrescaría cuerpo, contraería piel y cerraría poros ya limpios.

Osadía por parte nuestra sería, proseguir con sesusa y médica disertación; baste añadir que fue costumbre romana, por tanto, y que cuentan eruditos que frecuentar termas o baños, con su tepidarium y su caldarium “ad hoc” fue algo natural entre nobles y plebeyos y que en ellos cerrábanse no pocos tratos y negocios en salutífero ambiente.

Presente el agua en bautismos o abluciones, según religión, en época que apelan como medieval, mujeres y hombres disfrutábanla por separado, que duda cabe, en evitación de tentaciones de la carne; mahometanos, cristianos y judíos compartíanlo en alternos días por aquello de soslayar querellas y disputas, incluso en distintas jornadas según fiestas de guardar, y no faltaban baños en toda ciudad que precíarase de serlo.


Hubo en la Sevilla mahometana buen racimo de Hamman (llamados así baños en su habla) y consta que hasta monarcas como Al-Mutadid gozó de ellos para su placer y hasta para eliminar enemigos, pues cuéntase que encerró hasta morir abrasados en palaciegos baños a grupo de conspiradores que arrebatarle trono pretendía, siendo, pensamos crudelísima muerte aquella.


Cuando el Monarca Fernando ocupó Sevilla el día de San Clemente, apreció que en ella subsistían aún hasta diez y nueve de estos baños, y como viera que era cosa conveniente no tuvo reparo en conceder su uso Juana, su reina y esposa, sin dejar en olvido los construidos por Pedro el Justiciero (o el Cruel) para su barragana María de Padilla, buena prueba de cómo por amor esfuérzase el hombre (y no por influjo comercial ahora que acércase el Santo Valentín).


Con el tiempo, lo que fue costumbre sana y recomendable pasó a ser síntoma o pista de criptojudaizante u oculto islamita, por lo que decayó su uso en perjuicio de higiene, quedando en olvido y borrándose de la memoria donde establecidos estuvieron.



No obstante, hemos colegido que la Fortuna alióse con al menos dos que han llegado hasta agora, y que con usos distintos mantiénense en pie. Unos, cabe la Borceguinería, han trocado vapores de agua por humos de cocina, convertidos en casa de comidas, conservando, a lo que se ve, su originario aspecto aunque para visitarlo sea menester llenar la panza.


Otros, aunque restaurados y de la Reina Mora denominados, permanecen sin definido uso, siendo motivo de desazón que sitio tan compuesto y apropiado carezca de otro fin que almacenar enseres de cofradía, pues hállase frontero a capilla en la que culto recibe la Santa Vera Cruz, en calle de los Baños, como no podía ser de otra forma.



No ha mucho tuvimos ocasión de visitarlo y a fuer de ser sinceros nos maravilló su forma y estilo, y aunque maltratados por siglos, hasta sentimos ganas ciertas de tomar baño,  pese a no tocarnos hasta Carnestolendas.


sábado, 4 de febrero de 2012

En frío.-

En febrero, siete capas y un sombrero.


Que amenaza gran helada,
avísannos con denuedo,
Que bajarán los mercurios
hasta niveles extremos,
que abriguémonos en demasía
para que ateridos no estemos,
que procuremos cobijo
cuándo preséntense vientos.


Habrá que prepararse, pues,
y disponerse al evento
siendo que prevenir habrá
coleto, hopalanda y chambergo,
jubón, calzas y albornoz
borceguíes y sombrero,
y aprestarnos a sufrir
embates de aqueste invierno
que a dentelladas acude,
como siempre, traicionero,
a maltratar nuestros ánimos
y zaherir nuestros cuerpos;

Que no faltará quien afirme
en duros tiempos aquestos
(en los que el frío atenaza
los ánimos más dispuestos
y el termómetro amenaza
aunque se tengan arrestos),
que aquestas temperaturas
muy bajas son, en efeto,
mas auguran grandes cosas
cuando agonice febrero,
y siempre habrá quien recuerde,
con seso sagaz y vivo,
con gesto y con mucho empeño,
calores cuando verano
o tórrido mes agosteño,
quien rememore sudores
y malas noches sin sueño.

Mas gélidas noches son
para sentarse al brasero,
para disfrutar de un libro,
deleitarse en vino bueno,
para rezar el rosario,
con devoto sentimiento.
Y sin parecer grosero
para que cada cual faga
lo que quieran sus deseos.

De modo y manera que
aquestos fríos tremendos
sean por siempre bienvenidos
que cuando calores ciertos
nos martiricen, empero,
recordemos con nostalgia
este frío de febrero.