En estas fechas, todos andamos ya a la búsqueda de uno, desde los editados por las cadenas de radio o televisión locales hasta los habituales de propaganda, sin olvidar los que "sacan" los diarios sevillanos o alguna que otra entidad financiera y con la cada vez más acusada presencia de "Apps" que instalar en nuestros móviles con todos los datos, recorridos e incluso ubicación real de los Pasos en la calle. En esta ocasión, hablamos de los conocidos "Programas" o, mejor, "Pogramas"; pero, para variar, vamos a lo que vamos.
En aquellas semanas santas de los siglo XVI o XVII en las que los recorridos eran casi improvisados y generaban no pocos quebraderos de cabeza a los cofrades de la época por la coincidencia de dos hermandades en el mismo cruce de calles (ya se sabe, de ahí viene lo de "terminar a farolazos"), era imposible que el pueblo conociera con antelación los horarios e itinerarios de las diferentes corporaciones, sobre todo, también, porque la imprenta estaba entonces destinada a la edición de libros de elevado precio o pliegos de cordel que por sus plazos de edición nunca llegarían a tiempo a las manos de los sevillanos.
Sin embargo, tras el control ejercido por las autoridades civiles y religiosas, lo cierto es que poco a poco se fueron ordenando los recorridos y horarios de las cofradías, sobre todo a partir de la creación del llamado Cabildo de Toma de Horas y la posterior colocación de "puntos de control" en los que se vigilaba el correcto cumplimiento de los horarios por parte de las hermandades en la calle, bajo pena de severos castigos. Un buen ejemplo será cuando en 1777, siguiendo el dictado del monarca Carlos III, se instale una especie tribunal en la confluencia de esta calle con la de Cerrajería, en lo que será el antecedente del "palquillo" (llamado por los cofrades clásicos "patíbulo") que a la postre terminará por colocarse en la plaza de la Campana en la Semana Santa de 1917 y configurará el modelo de Carrera Oficial que, salvo leves cambios, ha llegado hasta nosotros.
La mejora de las técnicas de impresión y el interés cada vez más mayor que despertaban las estaciones de penitencia harán que a comienzos del siglo XIX harán que aparezcan pequeños impresos en los que se recogen las cofradías que salen, sus sedes canónicas y algún que otro dato de interés sin, por supuesto, imágenes o grabados. ¿Cómo se recababan eso datos? Ya se sabe, todo cambia y todo queda, en El Correo de Sevilla del miércoles 13 de marzo de 1805 figura el siguiente suelto que busca adelantarse al Cabildo de Toma de Horas:
"AVISO PARTICULAR
Deseando dar en los Correos próximos a Semana Santa una noticia histórica de las Cofradías de penitencia que hacen estación en dicho santo tiempo, con expresión de sus antigüedades, mérito de sus efigies y alteraciones que hayan ocurrido, rogamos a los señores hermanos mayores o mayordomos de las que en el presente año estén prontas a salir, se sirvan avisarlo a la imprenta de este Correo, tanto porque empezaremos por ellas, cuanto por saber a quien acudir en caso de duda, a rectificar alguna noticia."
Por cierto, la imprenta era la de la Viuda de Hidalgo y Sobrino, sita en la antigua calle Génova, actual Avenida de la Constitución.
Como decíamos, no vamos a detallar la historia y pormenores de este tipo de publicaciones, pero sí mencionar que ya a comienzos del siglo XIX se editaba este tipo de hojas. Vamos a destacar una editada en 1815, impresa en la Imprenta de Padrino con un rimbombante título: "Noticia Histórica de las Cofradías de Penitencia que en Sevilla hacen Estación esta Semana Santa, según lo han acordado sus respectivas hermandades". Estamos en los años posteriores a la Guerra de Independencia, en la llamada Restauración Absolutista y las hermandades salen de un periodo crítico por la ocupación napoleónica y la pérdida de innumerables enseres, de ahí que en aquellas fechas sólo efectuasen estación la Hermandad del Amor el Domingo de Ramos, la Quinta Angustia y Montesión en Jueves Santo, El Silencio, El Gran Poder, la Carretería y la Macarena en la Madrugada y La Lanzada, La Trinidad y la Exaltación el Viernes Santo, mientras que en Triana únicamente salieron La O y la Encarnación (actual San Benito) el Viernes Santo y haciendo estación a la Real Parroquia de Santa Ana, ya que hasta 1830 no será cuando La O cruce el Puente de Barcas camino de la catedral hispalense.
Hemos encontrado también otra especie de "Pograma", en este caso de 1862, titulado "Nómina de las Cofradías que con sus Sagradas Imágenes hacen estación esta Semana Santa". Editada en la imprenta de Eduardo Hidalgo y Compañía, es una única hoja conservada en el Archivo del Ayuntamiento de Cádiz y en ella figuran hasta doce cofradías, a saber: la Amargura y El Amor el Domingo de Ramos, Montesión, Quinta Angustia y Pasión el Jueves Santo, El Silencio, El Gran Poder, La Macarena en la Madrugada y finalmente el Viernes Santo con la Carretería, Soledad de San Buenaventura, Montserrat y la Soledad de San Lorenzo, entonces en la desaparecida parroquia de San Miguel. Aparecen los horarios de salida, que abarcan desde la una de la tarde de Montesión hasta las cuatro del Amor, sin olvidar que en la Madrugada el Silencio salía "al alba" o la Macarena "media hora después del alba", al igual que el Gran Poder.
En este tipo de publicaciones no aparece su precio de venta, pero por ejemplo en un número de la revista satírica El Tío Clarín de 1864 aparecía un artículo que servía para proporcionar una serie de consejos al foráneo que acudía a Sevilla a contemplar sus procesiones semanasanteras:
"Siendo el principal cuidado de todo viajero curioso que visita una capital enterarse por su interés propio de cuánto hay que ver en ella cómo, cuándo y de qué manera; nos abstenemos de dar otros pormenores por no ofender su previsión y desprendimiento, máxime cuando por dos cuartos que cuesta la Nómina de las cofradías, puede quedar suficientemente instruido sobre este particular."
Un inciso, el cuarto era una moneda de cobre de inferior valor que el real, de plata, y era usada como calderilla para pagos pequeños, como en este caso.
Por supuesto, los diarios locales del siglo XIX, una vez celebrado el Cabildo de Toma de Horas, publicaban los horarios e itinerarios, e incluso a mediados de este siglo el Ayuntamiento comenzó a editar una Nómina de Cofradías que sirviera para orientar a quienes deseaban saber qué hermandades había comunicado su decisión de salir, desde dónde, qué día y hora y cuál sería el recorrido a realizar, contando, siempre, con el visto bueno de las autoridades civiles y religiosas de la ciudad.
Merece la pena reseñar que será El Correo de Andalucía, fundado en 1899 por el Cardenal Marcelo Spínola quien publique la primera Guía de bolsillo e independiente del propio diario, dedicada a las hermandades, con horarios e itinerarios. Tal como contaba allá por 1998 el entonces Redactor Jefe de dicho diario Rafael Guerrero Moreno, la idea partió del consejero delegado del periódico Francisco Abaurrea Álvarez-Ossorio y del entonces redactor-jefe, Luis Ortiz Muñoz, ambos cofrades bastante conocidos en el mundillo de las hermandades de penitencia. La edición de dicho "Pograma" (como gusta decir a muchos, entre los que nos incluimos) mejoró en los años cuarenta, alcanzando la nada despreciable tirada de 3.000 ejemplares que hubo que reimprimir y vender el Martes Santo ante la gran demanda generada, en los que la información cofradiera se combinaba con numerosos anunciantes locales y prosiguió hasta 1984, último año en que se editó.
Junto con El Programa de El Correo convivieron y perviven otras publicaciones como "Orientación", que data de 1961 y ahora es editado por una entidad aseguradora, "Gota a Gota" editado por el Monte de Piedad ya en los años cincuenta y que jugaba en su título sobre cómo las gotas se transformaban en monedas con las que crear un capital a partir del ahorro y más recientemente, el más que conocido "El Llamador", que inició su andadura en el año 1990 dentro de Canal Sur Radio, pero esa, esa ya es harina de otro costal.
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