lunes, 25 de mayo de 2020

Rocío urbano.


Por si vuesas mercedes no pudieron escucharlo en su momento, sonido del programa emitido en Lunes posterior a la festividad de la Ascensión, víspera de Pentecostés, en el que dimos pormenores sobre la devoción a la Virgen del Rocío en la ciudad hispalense:


martes, 19 de mayo de 2020

Calles para recordar en confinamiento (VI): Torneo

Audio del programa "Estilo Sevilla" emitido el lunes 18 de mayo de 2020 dentro de la sección "Hispalensia". En él se narran pormenores, detalles y anécdotas de la célebre calle Torneo, de la piedra llorosa e incluso del cercano y querido barrio de los Humeros:


Como siempre, nuestro agracecimiento a Antonio Bejarano, presentador de dicho programa y a Maese Jiménez, por cedernos amablemente el sonido.

lunes, 11 de mayo de 2020

Calles para recordar en confinamiento (V): Álvarez Quintero

LA ANTIGUA DE LOS MERCADERES.

Audio emitido en la mañana del lunes 11 de mayo, primer día en la Fase I de la llamada desescalada tras la pandemia del malhadado Covid-19. Hablaremos de una calle plena de historia, personajes y comercios. Agradecidos a Maese Jiménez por proporcionarnos sonido. 


 



 



lunes, 4 de mayo de 2020

Las hijas de Valdés Leal



Aprovechando que el 4 de mayo se cumple la efemérides del bautismo del gran pintor Juan de Valdés Leal, permítasenos que añadamos notas curiosas acerca de su femenina descendencia, que siguió los pasos artísticos de su progenitor:



martes, 28 de abril de 2020

Calles para recordar en confinamiento (IV)

SIN SALIDA.-



Merced a Maese Francisco Jiménez, sagaz divulgador de sonidos por las redes, insertamos en este pliego lo que platicamos el pasado lunes en el programa "Estilo Sevilla" bajo los auspicios de Antonio Bejarano. En dicha plática nos centramos en adarves, callejones y callejas sin salida, que a buen seguro tienen derecho a su momento de explicación:

Cuídense, cuiden y que les cuiden, que a poco que nos demos cuenta todo esto finaliza... 

miércoles, 15 de abril de 2020

Calles para recordar en confinamiento (III)

VÍRGENES.-

Mientras prosigue esta pertinaz pandemia que amenaza con diezmar a gentes de toda condición, aprovecharemos, empero, para proseguir con nuestros recorridos imaginados por vías de nuestra ciudad por las que ahora no podemos pasar pero que, bien por su insignificancia, bien por poco transcurridas, son desapercibidas por viandantes. 

Es éste el caso de la antigua calle del Corral de los Tromperos, en las inmediaciones de la parroquial de San Nicolás, y que hogaño llámase de Vírgenes en recuerdo del convento de concepcionistas que con el nombre de Santas Justas y Rufina permaneció en pie allá hasta bien entrado el siglo XIX, pues luego la piqueta desamortizadora hizo lo propio en aquel cenobio.

Era el de Tromperos llamado así, dicen, porque en él, en el siglo XIV se fabricaban trompas o trompetas, aunque a fuer de ser sinceros, debió ser corral harto ruidoso y poco favorecedor para el descanso si tan honrado gremio probaba y afinaba allí sus instrumentos. Con hasta cuatro patios, galería y hasta devoto retablo, podía asemejarse al no menos célebre Corral del Conde, siendo reseñable su famosa Cruz de Mayo o cómo por delante suya el Cristo de San Agustín llegó a pasar en varias ocasiones con motivos de sus traslados a la Catedral en tiempos de rogativas.  Fue definitivamente demolido en 1971 y sobre su solar se construyeron modernas edificaciones al modernos gusto, aunque eso sí, manteniendo vivos los mencionados patios.

Que no se nos quede en el tintero cómo al parecer hubo curtidores en el corral de los Tromperos y cómo ello, unido al quehacer de los dichos tromperos, debió hacer de aquel lugar sin duda un espacio muy agradable por los exquisitos olores producidos por las pieles mientras eran despellejadas y desprovistas de pelos y demás elementos, todo ello, como comprobarán los pacientes lectores, de agradable vista y no menos excelente ambiente.

Por último, no resta sino recordar el sucedido relatado por Álvarez Benavides, allá por 1868, cuando al final de la calle, ya casi en San Nicolás, dos compadres hubieron de vérselas con manada de bueyes desmandados y procedentes de las cercanas huertas de San Bernardo. Se cuenta que uno de los individuos, y que se presumía de experto en el arte de Cúchares, optó sin embargo por esconderse tras las espaldas del otro, quien se lo reprochó duramente una vez que los bovinos pasaron de largo sin dañarles: 

- ¡José! ¿No habias dicho en la taberna del Matadero que eras más torero que Pepe-Hillo?

A lo que el aludido, sin duda no falto de gracia, contestó vivazmente: 

- Pues mira, te voy a decir y que no se te "orvíe" la lección; me coloqué detrás de tí con el objeto de que el buey no te dejara caer y guardarte de paso las "espardas" por si acudía su compañero por el otro "lao". 






miércoles, 25 de marzo de 2020

Calles para recordar en confinamiento (II)




Aunque ya en cierta ocasión relatábamos pormenores sobre esta vía que nos ocupa, no lo es menos que en aquel momento dejamos en el tintero narrar detalles sobre uno de los edificios más preclaros que adornaron la antigua calle del Carmen, actual de Baños: El Convento Casa Grande del Carmen. Al decir del cronista: 

“Tiene Sevilla y toda su comarca a este real convento en gran aprecio y estimación tanto por la virtud y religiosa observancia que en él han reconocido cuanto por la grande literatura que en sus hijos han admirado, los que en todo tiempo han servido de gran consuelo y alivio al pueblo cristiano”.


Erigido en 1358, gozó de merecida fama por la santidad y bien hacer de sus monjes, carmelitas descalzos, y por ocupar casi una completa manzada dentro del caserío de la collación de San Vicente, por no hablar de los innumerables bienes que atesoró a lo largo de su historia, con obras artísticas singulares y sin igual biblioteca con cuantiosos volúmenes. Obras de Murillo, Alonso Cano y otros artistas ornaban sus muros. 

Baste decir que poseyó huerto propio, dos claustros, espaciosa iglesia, presidida por devota Virgen del Carmen ejecutada en alabastro (ahora en la parroquial de San Lorenzo) y que es tenida por la más antigua imagen de tal advocación que se conserva en nuestra ciudad; con adecuada sacristía, así como amplios dormitorios y celdas, por no hablar del refectorio, que daba a la calle Hondonada, actual de Pascual de Gayangos. 

Tampoco podríamos olvidar que en ese Convento tuvieron su sede insignes cofradías, labrando capillas propias corporaciones como la Quinta Angustia o las Siete Palabras, ésta última fruto de la unión de varias hermandades que radicaron en este enclave y que gozó de adornada capilla junto a la cabecera del templo, cerca de la aludida sacristía. 

Otro tanto sucedió a la Hermandad de la Soledad, considerada entonces como la más rica y devota de todas las hispalenses, tanto por lo fervoroso de sus cultos o las ingentes alhajas de plata, como por la elevada condición social de muchos de sus integrantes, pues formaban parte de la aristocracia local, como Miguel de Mañara o los Bucarelli, y además formar parte de la Soledad era marchamo de limpieza de sangre y de pertenencia a superior estamento social (quede constancia que en nuestros tiempos intentamos pertenecer como cofrades, pero envidias y celos de otros hidalgos dieron al traste con nuestras pretensiones, decidiendo ingresar en otra Cofradía de Viernes Santo, imaginarán vuesas mercedes cuál...) 

La Capilla de la Soledad, estudiada por los doctores Pastor y Cañizares, era de lo mejor de la Ciudad, labrada con más de cuarenta metros de largo ycon magnificente retablo dorado y tallado y ensamblado por Bernardo Simón de Pineda y el no menos insigne Pedró Roldán. Capilla que ocupaba todo un testero del convento y de la que ahora no queda sino un triste solar y una placa de mármolo colacada por su cofradia como recuerdo de su glorioso pasado en tal lugar. 

Mas arribaron los invasores franceses y la Desamortización de Mendizábal en el malhadado siglo XIX, cebándose con los muros carmelitanos, despojándolo de sus bienes y repartiéndolos por pinacotecas de medio mundo como Los Desposorios de la Virgen de Murillo, procedente del Carmen, hoy en The Wallace Collection de Londres. 


A partir de 1841, y hasta 1878, el convento pasó a cuartel, la tropa de infantería sustituyó a la comunidad carmelitana, ocurriéndole lo mismo a la Iglesia y a la casa rectoral. Alojóse allí el Regimiento Granada número XXXIV, de cuya afamada Banda de Música fue director Manuel López Farfán, (autor de marchas cofradieras como "Pasan los campanilleros" o "Estrella Sublime") antes de serlo del Soria 9.


La presencia del cuartel provocaba también lógicas pendencias y ruidos, entre las quejas de unos vecinos que además soportaban afligidos también los humos de bodegas y freidurías y en general las molestias del comercio popular allí ubicado, por no mencionar establecimientos de mala nota frecuentes cerca de acuartelamientos...
 

Curioso suceso, fruto quizá de las habladurías locales, fue que una madre tenía la siniestra costumbre de decapitar a sus hijos al nacer, arrojando las cabezas al husillo que transcurría por la calle Baños, y así llegó a matar a siete de ellos. Un día desapareció la madre y posteriormente se pudo ver en la noche cómo los siete niños sin cabezas -las "terneras descabezadas"- la buscaban con denuedo maldiciéndola.


Allá por 1984 el edificio fue adquirido por el Cabildo de la ciudad, con la intención de en él la Gerencia de Urbanismo, idea desechada al poco; al fin, en 1990, el conjunto fue comprado por la Junta de Andalucía, que lo rehabilitó. ​En 2002 pasó a ser la sede del Conservatorio Superior de Música y de la Escuela Superior de Arte Dramático, donde hogaño músicos y actores se forman para deleitarnos con sus interpretaciones.

De no hace muchas fechas son estas imágenes que tomamos antes del pertinaz confinamiento en el que nos hallamos sometidos, lleven con paciencia el enclaustramiento y oren al Creador por el restablecimiento de los enfermos y la salud de todos, en buenas manos de sanitarios.
 











martes, 17 de marzo de 2020

Calles para recordar en confinamiento (I)

En estos tiempos recios (como decía la Santa de Ávila), no está de más pasear imaginariamente por nuestra urbe y descubrir algo acerca de calles, plazas y adarves. Por tanto, ahí llevan vuesas mercedes reseña sobre una vía por la que a buen seguro habrán deambulado no pocas ocasiones:




Tengan paciencia, amables lectores, en estos días de enclaustramiento, que nosotros, por la parte que nos toca, proseguiremos en nuestro empeño de difundir retazos de nuestra Historia. 

#Yomequedoencasa